In 1979 Iranian Revolution, Cuba, Geopolitical Economy Research Group [GERG], International Manifesto Group, Iran

Finalidad de evento: Destacar y apoyar el papel de Irán y Cuba en la búsqueda de la pluripolaridad frente al actual intento de Estados Unidos y sus aliados de mantener su hegemonía mundial. En el cuadragésimo tercer aniversario de la Revolución Islámica (11-12 de febrero de 1979). Lanzamiento internacional del libro Relaciones Cuba-EEUU en versión iraní (farsi): Irán y Cuba promueven la pluripolaridad. Seminario web en inglés, Sábado, 12 de febrero de 2022: 09:00 Hora del Este Canadá y La Habana.

Publicado en NCW, Febrero 4, 2022
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Nueva York, Toronto 09:00 EST

La Habana 9:00

Teherán 17:30

Pekín 22:00

Londres 14:00

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Finalidad del evento: Destacar y apoyar el papel de Irán y Cuba en la búsqueda de la pluripolaridad frente al actual intento de Estados Unidos y sus aliados de mantener su hegemonía mundial. Lanzamiento internacional del libro Relaciones Cuba-EEUU en versión iraní (farsi): Irán y Cuba promueven la pluripolaridad. Seminario web en inglés, Sábado, 12 de febrero de 2022: 09:00 Hora del Este Canadá y La Habana

YouTube Sabado 12 de febrero 9 AM Hora de La Habana,  En Vivo

https://www.youtube.com/c/GeopoliticalEconomy

 

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La publicación en 2017 del libro de Arnold August “Relaciones Cuba-EEUU: Obama y más allá” fue seguida por su versión cubana actualizada de 2018 en español, la cual se adaptó para tener en cuenta el mandato de Trump y recibió el nuevo título: “Relaciones Cuba-EE UU: ¿Qué ha cambiado?”. Esto pretendía recoger el hecho de que nada cambió con Trump que volvió a la tradicional actitud hostil de Estados Unidos camuflada momentáneamente por el “deshielo” de Obama. Irónicamente, la presidencia de Biden, designada por Obama, demuestra de manera similar que “nada ha cambiado”. La versión iraní de 2021 del libro, a su vez, fue adaptada con un prefacio del autor y sus páginas honradas con un epílogo escrito por uno de los más prestigiosos autores y periodistas de Cuba, Luis Toledo Sande.

EN ESPAÑOL:  tanto el prefacio por Arnold August (“Prefacio”) como el epílogo por Luis Toledo Sande (“Libro que sigue cabalgando”) profundizan en la geopolítica internacional actual se encuentra, a continuación, al final. El papel que desempeñan no sólo de Cuba e Irán, sino también Venezuela, como bases cada vez más sólidas en la búsqueda de la pluripolaridad planetaria frente al continuo intento de Estados Unidos y sus aliados de mantener su hegemonía global sobre el mundo es medular en estos textos.

Tanto el prefacio como el epílogo en español están ahora disponibles como recursos para alimentar el debate durante el seminario web en el enlace a la Nueva Guerra Fría, a continuación. Las personas de habla farsi pueden consultar la versión iraní aquí.

Desde la Revolución Islámica de 1979, se celebra cada día 11 y 12 de febrero. Sin embargo, este último año el motivo de celebración es especial. Dado que, en 2021, y ya en 2022, el mundo viene siendo testigo de un aumento prácticamente sin precedentes de la colaboración multipolar que se extiende desde Asia Occidental, pasando por Oriente Medio, Asia, África y América Latina, el Grupo del Manifiesto Internacional le invita a asistir al seminario web y a unirse al debate que organiza.

Panelistas

Ali Abutalebi: Director ejecutivo de la editorial Mazmoon Books, Irán.

Mohammad Ghorbani: Traductor, entre otros, de libros sobre Cuba

Ali Yerevani: Movimiento Fuego Esta Vez por la Justicia Social

Susana Khalil: Colaboradora: HispanTV, PressTV, Telesur, Al-Mayadeen

Bahman Azad: Secretario ejecutivo del Consejo de Paz de Estados Unidos

Abdolhamid Shahrabi: Cofundador y primer presidente de la Asociación de Amistad Irán-Cuba

Tim Anderson: Director del Centro de Estudios Contrahegemónicos, Australia.

Dra. Saïdeh Khadir: Médico familiar, Montreal, Centro Cultural/Comunitario Iraní.

Arnold August: Editor colaborador de The Canada Files, Grupo del Manifiesto Internacional

Moderador

Radhika Desai

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Ali Abutalebi: Nacido en Teherán, Irán, en 1977, director ejecutivo de Mazmoon Books desde 2005, que ha publicado, entre otros, “Quién mató al Che”, de Michael Ratner y Michael Steven Smith, y “Relaciones Cuba-Estados Unidos. ¿Qué ha cambiado?”, de Arnold August, reside en Estados Unidos desde 2017. Abutalebi es fundador de la Campaña Iraní de Solidaridad con Cuba, posee un título en Administración de Ingeniería de la Universidad Payame Noor y es colaborador del Foro de Economía Urbana en calidad de investigador independiente. Es autor de varios artículos para la prensa iraní y sitios web políticos, centrados principalmente en los movimientos progresistas de América Latina y publicó un libro sobre Cuba titulado “Descansa en paz Ernesto”.

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Mohammad Ghorbani, traductor del inglés al farsi, tradujo, entre otros libros “Quién mató al Che” de Michael Ratner y Michael Steven Smith y “Relaciones Cuba-EEUU”, de Arnold August, y ha escrito numerosos artículos sobre los países progresistas de América Latina y el ALBA. Ghorbani es activista por la paz, la justicia y contra la guerra, activista pro-trabajadores, así como defensor de la independencia de las naciones, a favor de la multipolarización antiimperialista. Igualmente es partidario de la revolución iraní de 1979 con sus características islámicas progresistas y del papel que desempeña en la región.

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Ali Yerevani: Editor político del periódico Fire This Time y de Battle of Ideas Press en Canadá, es activista por la justicia social desde 1971, época en que cursaba el bachillerato en Irán durante el régimen despótico de Mohammad Reza Shah Pahlavi. Yerevani  participó en la revolución iraní de 1979 y desde 1984 ha estado organizando causas de justicia social en Europa, Estados Unidos y Canadá. En Europa, fue organizador de la campaña de defensa de Nelson Mandela. En Canadá, ha sido uno de los fundadores de la Movilización Contra la Guerra y la Ocupación, del Comité de Vancouver para la Liberación de los 5 Cubanos, del Grupo de Solidaridad con Palestina, de las Comunidades de Vancouver en Solidaridad con Cuba, de la Comunidad Iraní contra la Guerra, Battle of Ideas Press, del Movimiento Fuego Esta Vez por la Justicia Social, de la Conferencia Internacional Che Guevara de Vancouver y de muchas otras organizaciones abocadas a la justicia social.

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Susana Khalil, canadiense de ascendencia latinoamericana y árabe (Venezuela-Palestina) residente de Montreal, es analista política, investigadora, columnista y activista. Khalil es fundadora de la Asociación Canaán que lucha por la independencia del pueblo semítico original palestino frente al colonialismo israelí. Esta asociación también promueve la cultura y la historia del mundo árabe-persa, con, entre otros objetivos, promover la unidad árabe-persa. Ha sido asesora del Ministerio de Asuntos Exteriores de Venezuela sobre Oriente Medio. Presentadora y productora del programa de radio “Palestina once mil años de historia”.

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Bahman Azad, activista por la paz iraní-estadounidense ha participado en la lucha por la paz y la justicia en Estados Unidos y en todo el mundo desde la década de 1970. Azad, profesor jubilado de Sociología y Economía y poseedor un doctorado en Sociología y un máster en Economía, es representante del Consejo Mundial de la Paz en las Naciones Unidas y miembro del Comité Administrativo de la Coalición Nacional Contra la Guerra (UNAC). También ha sido copresidente del Comité de Defensa de los Protectores de la Embajada de Venezuela (Washington DC); coordinador de la Coalición contra las Bases Militares Extranjeras de Estados Unidos y de la Campaña Global contra las Bases Militares de Estados Unidos y la OTAN; coordinador de la Coalición Manos Fuera de Siria, y de la Movilización Popular; presidente del Grupo de Trabajo sobre Irán de Veteranos por la Paz. Su área de investigación incluye la economía política del capitalismo y el socialismo, y sus artículos sobre este tema han sido publicados en periódicos como Political Affairs, Nature, y Society and Thought. Es autor del libro Lucha heroica, derrota amarga: Factores que contribuyen al desmantelamiento del Estado socialista en la URSS, publicado por International Publishers, Nueva York.

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Abdolhamid Shahrabi, con formación en Ciencias Políticas, Administración de Empresas y experiencia en actividades políticas y culturales, de 1970 a 1979 es activista político en el exilio (Estados Unidos) y lucha contra el régimen represivo del Sha. Durante este periodo, colaboró como escritor en Students’ Message, una revista semanal en farsi.  En el mismo periodo, también fungió como organizador del Comité para la Libertad Artística e Intelectual en Irán (CAIFI).  Este comité puso en marcha una amplia y exitosa campaña en defensa de los presos políticos del Sha, en la que participaron reputadas figuras del movimiento antiguerra estadounidense y que tuvo como resultado la libertad de varios de los detenidos. De 1984 a 1990, Shahrabi es director de Publicaciones de Solidaridad, periodo durante el cual publica, entre otros, Fidel habla, Fidel y la religión, Revolución venezolana: Diálogo de Marta Harnecker con Hugo Chávez y Revolución Nicaragüense: Hablan los Sandinistas. Desde 2007 hasta la fecha es cofundador y director de investigaciones de la Casa de América Latina (HOLA) con sede en Irán. HOLA ha participado en actividades destinadas a profundizar la solidaridad entre los pueblos de América Latina e Irán y se ha centrado en la promoción de los logros de los movimientos de liberación en los países del ALBA.  En 2021, Abdolhamid Shahrabi recibió la Medalla de la Amistad Cubana otorgada por el Consejo de Estado de Cuba.

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Tim Anderson es licenciado en economía y política internacional, y tiene un doctorado en materia de economía política de la liberalización económica en Australia. Anderson ha sido docente en universidades australianas durante más de 30 años. Sus libros más recientes son Land and Livelihoods in Papua New Guinea, The Dirty War on Syria (traducido en 10 idiomas) y Axis of Resistance: Towards an Independent Middle East. Ha publicado en diversos periódicos académicos, tales como: Health and Human Rights, el Pan-American Health Journal, The International Journal of Cuban Studies, el Australian Journal of Human Rights, Latin American Perspectives, the Journal of Iberian and Latin American Studies, el Portuguese Studies Review, Current Issues in Criminal Justice, el Australian Journal of Professional and Applied Ethics, Critical Public Health, el Journal of Australian Political Economy y el Pacific Economic Bulletin. Consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en materia de cooperación sur-sur y estrategia de desarrollo, ha escrito extensamente sobre la cooperación médica cubana en Timor-Leste y el Pacífico Sudoccidental. En 2017, recibió la Medalla de la Amistad con Cuba concedida por el Consejo de Estado de Cuba a propuesta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

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Dra. Saïdeh Khadir ejerce la medicina en Montreal como médico familiar desde hace veinte años tras haberse titulado en la Universidad de Montreal y haber cursado una especialización en dicha universidad. Khadir, nacida en Irán y criada en Canadá, también ha sido miembro activo de numerosas organizaciones comunitarias y ha participado en muchas actividades colectivas. Actualmente es vicepresidenta del Congreso Canadiense Iraní (CCI), el cual se opone a todo tipo de discriminación y sanciones en particular, al igual que promueve la paz y la diplomacia. Khadir también ha participado en muchas otras actividades de la comunidad iraní, como fungir en calidad de miembro de la junta directiva del Centre Culturel et Communautaire des Iraniens de Montréal, y miembro fundador de la Fundación de la Biblioteca de Nowroozland. Saïdeh Khadir es miembro fundador de la junta directiva de Médicos de Québec por Medicare (MQRP), miembro de la junta directiva de Canadian Doctors for Medicare, miembro de Physicians for Global Survival (PGS), miembro del Colectivo Échec à la guerre y miembro del Mouvement Québécois pour la Paix.

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Arnold August: Autor y periodista residente de Montreal (Maestría en Ciencias Políticas, McGill University) es autor de tres libros sobre Cuba: 1. El “innovador” Democracia en Cuba y las elecciones de 1997-98, 2. Cuba y sus vecinos: Democracia en movimiento, sobre el que Fernando González Llort, de los 5 cubanos y presidente del ICAP, escribe: “El capítulo sobre la democracia en Estados Unidos es uno de los mejores análisis críticos que he leído; hay elementos del funcionamiento democrático de la sociedad cubana en los que incluso yo mismo no había reparado”. 3. Relaciones Cuba-EEUU, según Dan Kovalik “August es uno de los grandes expertos en Cuba y la Revolución de 1959”. August también es periodista y ha publicado en inglés, español y francés en América del Norte y del Sur, Europa, Oriente Medio e India. En 2013 recibió un premio de la Unión de Periodistas de Cuba. En 2017 fue galardonado con la Medalla de la Amistad con Cuba por el Consejo de Estado de Cuba por recomendación del ICAP. Actualmente es colaborador de TeleSUR, la televisión cubana y Press TV Irán.

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Moderator

Radhika Desai

Radhika Desai: Professor at the Department of Political Studies, and Director, Geopolitical Economy Research Group, University of Manitoba, Winnipeg, Canada. She is the author of Geopolitical Economy: After US Hegemony, Globalization and Empire (2013), Slouching Towards Ayodhya: From Congress to Hindutva in Indian Politics (2nd rev ed, 2004) and Intellectuals and Socialism: ‘Social Democrats’ and the Labour Party (1994), a New Statesman and Society Book of the Month, and editor or co-editor of Russia, Ukraine and Contemporary Imperialism, a special issue of International Critical Thought (2016), Theoretical Engagements in Geopolitical Economy (2015), Analytical Gains from Geopolitical Economy (2015), Revitalizing Marxist Theory for Today’s Capitalism (2010) and Developmental and Cultural Nationalisms (2009).

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Para registrarse, Gratis-

 https://www.eventbrite.ca/e/iran-cuba-promoting-pluripolarity-tickets-258647600937

 YouTube, Live

https://www.youtube.com/c/GeopoliticalEconomy

Organizador: Grupo del Manifiesto Internacional

Co- Patrocinadores:

Alianza Negra por la Paz (Black Alliance for Peace)

El Consejo de la Paz de EE.UU.  (US Peace Council)

Patrocinador de medios de comunicación The Canada Files

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Luis Toledo Sande

Libro que sigue cabalgando

El autor canadiense Arnold August es crecientemente reconocido por sus contribuciones sobre Cuba y la hostilidad con que la asedian los gobernantes estadounidenses y las fuerzas que estos representan. Y no solo a sus sostenidas y acuciosas incursiones en el tema debe August ese reconocimiento, sino también o especialmente a la decidida toma de partido que en ellas y en su actitud personal defiende la justa causa de Cuba, y de otros pueblos que sufren la mencionada hostilidad. La consistencia de su toma de partido se cimienta a la vez en la pasión y en sólidos argumentos, y la ha mantenido igualmente ante la complicidad del gobierno de su país con las maniobras imperialistas, en particular contra la Venezuela bolivariana, otro de los focos primordiales de la atención y la solidaridad de August.

El acierto de este libro sobre las relaciones de Cuba y los Estados Unidos —relaciones marcadas por la agresividad del segundo de esos países contra el primero— lo han confirmado hechos fundamentales. Ha ocurrido así desde que el texto se escribió y tuvo su primera edición, hasta hoy, y en esa senda vale vaticinar que seguirá cabalgado con su adarga y sin cansancio. Esa edición, en inglés, la preparó el autor cuando la administración de Barak Obama anunció que daría pasos hacia un cambio significativo en los nexos entre ambas naciones. El impacto del anuncio se fundó, más que en la insuficiente consumación de esos pasos, en las esperanzas suscitadas, que en algunos intérpretes generaron ilusiones desmedidas, sin excluir las de índole tendenciosa. Para calzar la claridad del texto de Agust, esa edición apareció impresa en 2017, cuando ya Trump ocupaba la Casa Blanca. A eso conciernen partes del contenido y apunta el subtítulo del libro, Obama and Beyond.

El mayor acierto del autor fue no idealizar el papel de Obama, y mucho menos edulcorar —como algunos prefirieron hacer— la desfachatez imperial con que ese presidente proclamó que el bloqueo contra Cuba no había logrado sus fines, y era ya el momento de buscarlos con otros métodos, por otros caminos. Pese a todo el daño que le ha causado a Cuba el bloqueo —no mero embargo, aunque también esa modalidad injerencista sería criminal—, Obama dijo que no había alcanzado sus propósitos. De tal declaración ¿qué inferir sino que esos propósitos solo podrían realizarse plenamente con una Cuba aplastada y doblegada, forzada a renunciar a su marcha revolucionaria de independencia, soberanía, dignidad y justicia social?

Con ello sobran razones para vincular el reconocimiento de Obama de que el bloqueo estaba aislando a los Estados Unidos con respecto a los pueblos de la América Latina y el Caribe, envueltos en un apogeo progresista que sañudamente el imperio ha intentado y a veces conseguido revertir. En ese contexto, anunciar que se avanzaría hacia la eliminación del bloqueo y la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba —metas en pos de las cuales tampoco hizo Obama todo lo que tenía a su alcance hacer— podía servir a pérfidamente a los planes imperialistas. A ellos les convenía crear una atmósfera que pudiera neutralizar la posición de principios con que Cuba se ha hecho respetar y ha influido en la región, y más allá de esta.

Huelga añadir que Cuba no cedería al hechizo de la zanahoria que se le ofrecía, pero el imperio se jugaba esa carta, así como en otras circunstancias ha acudido —y continúa acudiendo— a la agresividad desembozada. Es previsible, o visible, que no desestimará ninguna de esas opciones, sino que continuará empleándolas según calcule que le sea conveniente. De hecho, el debate sobre cuál de esas opciones implementar, y cómo dosificarlas, tiene peso en las pugnas internas en los Estados Unidos, señaladamente entre los dos partidos que se reparten allí la presidencia y cuyas afinidades, esenciales, radican en los intereses clasistas que representan y hasta en los nombres con que se identifican, pleonásticos en gran medida: Demócrata y Republicano.

En cuanto a los peligros que los Estados Unidos encarnan no solo para los pueblos de las Américas, basta citar lo que su rapacidad imperialista ha significado para los de otros continentes, África en particular. A los logros emancipadores de pueblos africanos ha contribuido Cuba, mientras la administración Obama —como la han tenido otras de su país— tuvo hacia el conjunto de ese continente la conocida actitud criminal que la caracterizó. De ella da una prueba palmaria —no será la única— la genocida devastación de Libia.

Con respecto a Cuba, central en la clara visión de August, Obama y su equipo se ubicaron tácticamente en las argucias de la “buena vecindad” promovida por el también demócrata Franklin Delano Roosevelt, presidente de los Estados Unidos de 1932 a 1945, año en que fue asesinado. Para ello plantearon fortalecer algo que no era nuevo, pero que en ese contexto alcanzaría una intensidad cada vez mayor: la guerra en el terreno de la cultura. John F. Kennedy, asimismo demócrata —y asesinado, como Roosevelt—, y modelo reconocido por Obama, avizoró la utilidad de recursos de esa naturaleza junto con la manipulación económica. Aleccionado por la derrota de los planes imperialistas en Girón, aceleró los pasos para poner en marcha la denominada Alianza para el Progreso. Se han dado a conocer incluso indicios de su intención de buscar una política de “acercamiento” a Cuba, y en ello se ha visto la motivación de su asesinato, ocurrido el 22 de noviembre de 1963.

La edición, cubana, de la traducción al español del libro se imprimió en 2018, cuando ya era pertinente, más que prever, ir viendo —y atinadamente lo hizo August— cómo el presidente Donald Trump pondría fin a las astucias de Obama y retomaría, para reforzarlas, la política más hostil de su país contra Cuba, y en general contra la América Latina y el Caribe, y contra el mundo todo. El subtítulo Obama and Beyond dio entonces paso al requerido por el contexto, ¿Qué ha cambiado? En la misma senda, el autor actualizó el contenido de la edición iraní, atendiendo al funesto desempeño de Trump, que ha finalizado, aunque él —con enfermiza desvergüenza— se haya negado a reconocer la derrota de su obsesivo afán de ser reelecto, y aún sus actos puedan tener graves consecuencias.

Mientras estos apuntes se escriben, las maniobras anticubanas del derrotado gobernante —de quien no cabe sino esperar todavía más horrores, hasta el día en que sea echado de la Casa Blanca, y sin ignorar lo que pueda seguir haciendo después— se muestran enfiladas a dejarle a su sucesor, Joseph Biden, un camino minado por la rabia y el odio contra Cuba y su Revolución, para dificultarle retomar las tácticas de Obama, como el nuevo presidente ha anunciado que hará. Y Cuba, que no debe descuidar su defensa, y no la descuidará, tendrá presentes lo sucesos de Playa Girón en abril de 1961, cuando enfrentó y derrotó la invasión mercenaria que la administración, demócrata, de Kennedy auspició en cumplimiento de planes que la administración, republicana, de Dwight D. Eisenhower le dejó en herencia. Firme en su decisión de lucha, Cuba ha derrotado las pretensiones de los doce césares que de 1959 para acá han intentado doblegarla, y está decidida a lograr que la cifra aumente hasta donde lo haga necesario la tozuda agresividad de la arrogante potencia.

Esa realidad ha ratificado las coincidencias medulares entre los dos partidos que capitalizan la política en los Estados Unidos, al servicio de los intereses económicos que dominan monstruosamente la poderosa nación. También sabe Cuba que las tácticas imperialistas se modifican y se enmascaran a conveniencia, no desaparecen.  Si en Girón esas tácticas consistían básicamente en crear una cabeza de playa para sus operaciones, así como incluyeron la diseminación de bandas de alzados terroristas en distintos sitios montañosos del país, hoy pueden buscar y buscan otros reductos, preferentemente urbanos, donde instalar mercenarios. Y aunque los cañones materiales siguen usándose —como se comprueba en Palestina, Siria y Yemen, para solo mencionar tres ejemplos— en gran medida son remplazados por los de índole cultural, o anticultural,  en función de los llamados “golpes blandos”. Noticias de estos días sobre sucesos habaneros lo confirman, aunque sus protagonistas y quienes los financian estén llamados a una derrota más y cabe augurar que de esos lacayos del imperio ya habrán sido olvidados cuando la presente edición del libro de August comience a circular.

Los hechos que confirman la pertinacia de la política de saqueos en la orientación cardinal de los Estados Unidos se inscriben en relaciones geopolíticas de significación para el mundo entero. Dentro de esa complejidad la potencia imperialista le reserva un lugar relevante al país donde ahora sale nuevamente a la luz el libro de August, Irán, objeto de amenazas y “sanciones” que violan las leyes internacionales y, como es propio de los actos imperialistas, carecen de todo fundamento ético.

A la vista, y acaso aún más fuera de ella, están las maniobras contra el derecho de Irán a usar la energía atómica con fines pacíficos, a lo que se opone con encono la única nación que la ha usado en flagrantes actos genocidas, como testimonian Hiroshima y Nagasaki. Se observan manejos que podrían dar paso a una guerra contra la nación persa, una conflagración promovida por los Estados Unidos con la ayuda de su aliado Israel en el afán por seguir controlando la región. Hay evidencias de que el gobierno de ese último país ha patrocinado el asesinato, cerca de Teherán, del científico iraní Mohsen Fakhrizadeh-Mahavadi, hecho precedido por una sombría reunión, en Arabia Saudita, de personajes tan siniestros como el jefe de la diplomacia de los Estados Unidos, el príncipe heredero de la mencionada satrapía monárquica y el primer ministro israelí.

Sería insensato pensar que Irán se quedará con los brazos cruzados frente al mencionado asesinato, inmoral e ilegal desde todo punto de vista. Pero el gobierno iraní también sabe que el imperio busca fabricar pretextos para dar cauce bélico a sus pretensiones en el propio Irán, en Cuba, en Venezuela, en cualquier parte del mundo. No se trata solamente de un vaticinio, sino de la confirmación evidenciada por la conducta que históricamente ha caracterizado a las fuerzas dominantes de los Estados Unidos. De ahí la inteligencia con que los países amenazados y agredidos deben actuar para no caer en las trampas que les tiende el imperio.

Cada día resulta más ostensible la necesidad de una alianza internacional —con mayor precisión: internacionalista— para hacer frente a la potencia más depredadora que el mundo ha conocido, y que se torna tanto más peligrosa cuanto más palmarias son su descomposición y su decadencia, que Trump se ha encargado de hacer más visibles. Pero también la realidad de otros pueblos muestran señales de que ellos no admiten los designios del imperio. Lo corroboran, entre otras realidades, la firmeza de Cuba y el retorno del Movimiento al Socialismo al gobierno de Bolivia después de un golpe de estado apoyado por los Estados Unidos. Y estas páginas se escriben a la luz de una nueva victoria de la Venezuela bolivariana: las elecciones parlamentarias celebradas con plena garantía del funcionamiento democrático y en paz, y con resultados que expresan el arraigo popular del proyecto revolucionario, emancipador, fundado por Hugo Chávez, mientras en los Estados Unidos el impresentable Donald Trump se cocina en la rabia de su derrota y puede seguir haciendo daño hasta el 20 de enero próximo, y aún después.

Al espíritu solidario que urge fomentar entre los pueblos frente a esa realidad, tributa asimismo el libro de Arnold August que ahora tiene su primera aparición en farsi.

La Habana, 6 de diciembre de 2020

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Prefacio por Arnold August

Es con honra y humildad que me dirijo a los lectores iraníes de este libro. El pueblo iraní ha cumplido tanto con la Revolución Islámica de 1979. Ese año, mientras estaba sentado viendo cómo se desarrollaba en la televisión, me identifiqué plenamente con su substancial contribución a la historia del mundo. Desde entonces, pese a todos los esfuerzos de los medios de comunicación corporativos internacionales, estos no han conseguido ponerme en contra suya. Todo lo contrario, al momento de redactar estas líneas, los medios de comunicación internacionales colaboran una vez más para lanzar una nueva ofensiva contra ustedes, gracias a la cual mi determinación de apoyar su revolución y sus dirigentes se ha profundizado más que nunca.

La edición en farsi llega a un momento muy oportuno. En su versión original, el único otro país tratado (aparte de Cuba, por supuesto) era Venezuela. Este libro sobre las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos es único porque se centra en la guerra cultural emprendida por este último contra el sistema social y económico cubano. Sea cual sea el gobierno que ocupe la Casa Blanca, el contenido principal de la guerra cultural contra Cuba no cambia. Por consiguiente, los iraníes pueden identificarse con esta agresión cultural, que se equipara a la cual se enfrenta la República Islámica.

En el contexto de este continuo asalto ideológico y político contra Cuba por parte de los Estados Unidos y de Occidente, destaco lo que llamo su tendencia “centrista”. Esto consiste en fingir un determinado apoyo a Cuba, con lo cual ciertos comentaristas llegan al extremo de disculparse por las iniciativas de los Estados Unidos, en representación del partido demócrata, mismo si este ejerce la misma guerra de ideas que el partido republicano. La guerra cultural es permanente y busca socavar la determinación de la Revolución Cubana, aun cuando ésta se defiende intransigentemente contra el objetivo estadounidense de recolonizar esta nación caribeña. Desde Canadá, he constatado que los iraníes viven una situación similar. En teoría, en muchos países occidentales, como Canadá, esta tendencia centrista apoya el derecho de autodeterminación de Irán. No obstante, cada vez que la presión estadounidense aumenta, Canadá se inclina más hacia Washington que hacia Teherán. En el marco de las relaciones Cuba-Estados Unidos, dos características conforman la actitud centrista.

La primera, crear ilusiones sobre la política de los Estados Unidos hacia Cuba, como cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas entre ambos países en diciembre de 2014. Esta iniciativa centrada en una pretendida nueva política de Washington hacia Cuba ocultaba el hecho de que se trataba de un mero cambio de táctica. Detrás de sus signos de distención, se perseguía el antiguo objetivo de subvertir la Revolución Cubana. Dicho en otras palabras, el gobierno de los Estados Unidos se limitaba meramente al reemplazo de la agresión por una forma de seducción no muy sutil.

La segunda, al tiempo que mantenía esta pretensión, Washington ignoraba por completo la realidad de la política estadounidense hacia América Latina. En particular me refiero a Venezuela y a los intentos de Estados Unidos de coaccionar a Cuba para que abandone su apoyo a ese país, temas que abordo en el libro.

Se pueden establecer algunos paralelismos con Irán. En gran parte de Occidente, Cuba goza de una posición relativamente buena en los medios de comunicación corporativos. Sin embargo, los mismos medios de comunicación que suelen informar favorablemente sobre los avances cubanos en ciencia y salud, demonizan a la Revolución Bolivariana. Hoy asistimos a una de las guerras mediáticas más importantes y sostenidas de la geopolítica internacional contemporánea, contra Venezuela.

La otra víctima principal de la actual guerra híbrida es, por supuesto, Irán. Sin embargo, el curso de la historia está acercando a Venezuela e Irán, y aliando aún más a ambos con Cuba. Como consecuencia de las sanciones del gobierno estadounidense contra Venezuela, Irán ha comenzado a ayudar al país proporcionándole combustible y otros artículos de primera necesidad. Además, la resistencia de Venezuela, Irán, Cuba y otros países a la guerra mediática contribuye de diversas maneras a la emergencia de un mundo más vasto y multipolar. De hecho, la oposición a un mundo hegemónico unipolar bajo el dominio de los Estados Unidos es más fuerte que nunca.

Quisiera llamar la atención del lector sobre el último capítulo: el bombardeo de los medios de comunicación occidentales sobre el fallecimiento de Fidel Castro. En muchos casos, son los mismos medios los que apuntan a sus propios líderes. Ya sean cubanos, venezolanos o iraníes, los Estados Unidos y sus aliados apuntan tanto a los dirigentes como a su inquebrantable decisión de defender su soberanía.

En conclusión, en el libro se destacan ideas. Por lo tanto, todos los pueblos del mundo pueden extraer enseñanzas. Me viene a la mente otro caso evidente, el de los palestinos. Si bien el ala militar y política de la alianza entre Washington e Israel es el elemento clave de este genocidio en curso, las ideas racistas y flagrantes del apartheid que se propagan para justificar las políticas de Estado sionistas constituyen un ingrediente igualmente importante.

Al fin de cuentas, las ideas basadas en la justicia triunfarán.

Montreal, Quebec, septiembre de 2020

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